BRUXISMO, EL ENEMIGO “SILENCIOSO”

¿Te han dicho alguna vez que rechinas los dientes durante la noche? ¿Has sentido como te levantabas con dolor en tu mandíbula? Si es así, tal vez sufras bruxismo, un hábito inconsciente que suele producirse durante la noche.

 

 

 

El bruxismo es involuntario y, normalmente, se produce a causa del estrés o por algún problema al que le estamos dando vueltas en nuestra mente y que es procesado durante la noche. Los pacientes no suelen ser conscientes de estar apretando los dientes, y muchas veces la fuerza que se realiza es inmensa.

Existen distintos tipos , puede ser por rechinamiento o por apretamiento de los dientes, según el movimiento que realiza la mandíbula. Infantil o adulto según la edad del paciente, y diurno o nocturno dependiendo del momento en el que se manifieste.

CAUSAS

Aunque los especialistas aún no han llegado a un acuerdo definitivo, se acepta que en la mayoría de las  ocasiones se trata de parafunciones de origen principalmente psicológico, siendo el estrés emocional el principal desencadenante.

Además, existen otros factores que pueden contribuir a su aparición:

  • Malposición dentaria
  • Dieta
  • Hábitos de sueño
  • Postura
  • Causas neurológicas como la esclerosis múltiple.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Puede que rechinar los dientes no parezca, en un primer momento, una afección muy grave. Sin embargo, el bruxismo prolongado puede provocar que nuestros dientes, musculatura, ligamentos y nuestra mandíbula se vean afectados. Por eso, es importante que utilicemos ciertos métodos para evitarlo y, también, que descubramos qué es lo que lo está provocando.

  • Dolor en los dientes, las articulaciones maxilares, musculatura masticatoria, las sienes y los oídos. En determinados casos el dolor se puede producir en toda la cabeza. Si el rechinar de dientes se prolonga en el tiempo, las tensiones además, pasar a la zona de la nuca y los hombros.
  • Desgastes dentarios o de coronas protésicas.
  • Hipersensibilidad.
  • Movilidad dental.
  • Fractura del diente.
  • Hipertrofia y rigidez muscular.

 

TRATAMIENTO

El bruxismo no se cura. Las terapias que se aplican para tratar el bruxismo están orientadas a disminuir sus consecuencias y favorecer la relajación, reducir el dolor, prevenir el desgaste de las piezas dentales y los daños permanentes en la mandíbula .

Los protectores dentales o férulas de descarga suelen emplearse para evitar el bruxismo mientras el paciente duerme. Este método ayuda a prevenir los daños en los dientes y los problemas en la articulación temporomandibular, pero estos dispositivos no resuelven el problema y, aunque eliminen el dolor, si se dejan de usar éste volverá a aparecer.

Otras medidas que se pueden tomar son:

  • Evitar los alimentos duros y los dulces.
  • Ejercicios de relajación que ayuden a reducir el estrés del paciente.
  • Aplicar hielo o paños calientes en el área donde está localizado el dolor.
  • Masajear la zona afectada.
  • Dormir las horas recomendadas.
  • Beber mucha agua.
  • Realizar ortodoncia para alinear los dientes si es necesario.
  • Fisioterapia.
  • Terapias alternativas : hipnosis, bótox.
  • Farmacoterapia para aliviar estres, ansiedad o depresión.

 

 

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